Protocolo de manejo para el primer nivel de atención de los pacientes sospechosos, probables o confirmados de COVID-19
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Resumen
El nuevo coronavirus SARS-CoV-2, “Síndrome Respiratorio Agudo Grave coronavirus 2”, produce la nueva enfermedad infecto-contagiosa denominada Coronavirus Disease del 2019 / COVID-19 que fue llamado de forma inicial 2019-nCoV, aislado y descubierto en Wuhan - China. Es un virus ARN monocatenario positivo y está formado su genoma por una sola cadena de ARN, su secuencia genética, se aisló de la muestra obtenida de un caso sospechoso, que presentó una neumonía atípica en la ciudad Wuhan – China; detectado en el mes de diciembre del 2019, por primera vez (Reina, 2020). Al momento se han descrito varios mecanismos de transmisión, siendo el más probable, la infección por contacto de gotas de saliva expulsadas de una persona a otra. Se transmite, este virus del SARS-CoV-2, a través de pequeñas gotas — gotículas (microgotas de Flügge) — las mismas que son emitidas al estornudar, hablar o respirar; al ser expulsadas por un portador (asintomático o ser un medio incubador del virus) pasan de forma directa a otra persona por medio de la inhalación, o pueden quedar en los objetos o diferentes superficies que están alrededor del emisor, posteriormente, al contacto y a través de las manos que se contaminan del ambiente y por las diferentes membranas de las mucosas oculares, orales y nasales; al tocarse, ingresa el virus al huésped; el virus permanece viable en los fómites por algunos días. El virus SARS-CoV-2 como es de nuestro conocimiento puede permanecer y sobrevivir en diversos materiales durante diferentes periodos de tiempo (menor a tres horas en impresiones y papeles de seda, menor a dos días en la madera y ropa, menor a cuatro días en otras superficies lisas, menor de siete días en el acero o plástico). (Chin, s. f.),(Verity, 2020) El virus del SARS-CoV-2 puede producir síntomas y signos parecidos a los de la gripe común como la fiebre, tos sin expectoración (seca), disnea, astenia, mialgias, que parecen entre 2 y 14 días, con un promedio de 5 días posterior a la exposición; en los casos severos/graves se caracterizan por presentar neumonías, SARS, otras complicaciones como sepsis o choque séptico que conduce a la muerte en cerca del 6,1 % de los infectados según los datos de la OMS-China (Verity, 2020). En base a la evidencia que es limitada sugiere que este virus se podría transmitir uno o dos días antes de presentar síntomas (Guan et al., 2020). Se puede prevenir el contagio con el adecuado lavado o desinfección de manos de forma frecuente, con alcohol al 70% o alcohol/gel, se debe cubrir la boca al momento de toser o estornudar, utilizando el pliegue del codo y evitando el contacto con las otras personas (distanciamiento o aislamiento social); entre otras medidas profilácticas, es el uso de mascarilla, que de cierta forma ayuda a disminuir la exposición al virus. Es recomendado en la comunidad por la CDC el uso de mascarillas de tela – no médicas. (ECDC, Using Face Masks in the Community, s. f., 2020). Cada nación/país, están informando de casos verificados de COVID-19, los mismos que están registrados de forma oficial, pero dichas cifras no son las representativas de la realidad de la propagación de la pandemia, ya que pueden variar de una región, zona, o país a otro, dependiendo de la disponibilidad, medios y recursos, así como las diferentes estrategias adoptadas para enfrentar la crisis sanitaria y contención de la enfermedad. En relación a la cifra de fallecidos, los criterios y datos son también dispares, se contabilizan como víctimas de la pandemia a los que fallecieron con resultado positivo; sin embargo, existieron un sin número de decesos que eran presuntivos para COVID-19, sin haberse realizado la respectiva prueba, por ende se ha subestimado la tasa de mortalidad en relación a los datos o cifras oficiales de fallecidos, sugiriendo que los datos publicados por los diferentes gobiernos son inferiores al verdadero impacto de la pandemia (Dale & Stylianou, 2020).






