Estudio de la desaparición de personas: medios probatorios del homicidio en ausencia del cadáver

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Date
2010
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Publisher
PUCE - Quito
Abstract
Los cuerpos son la manifestación de que hemos vivido. Los cuerpos son el único testimonio de que la muerte existe”, se lee en el prólogo de Javier Ponce al libro “El amor contra el poder: los Restrepo en el laberinto de la impunidad”. “Sin la presencia de los cuerpos”, añade, “no hay forma de entender el tránsito hacia la muerte (…) Y así es la desolación ante la ausencia del cuerpo. Es el diálogo con la ausencia. Es intentar retener aire entre las manos”. Que un amigo o familiar desaparezca súbitamente sin dejar huella es, sin duda, una de las experiencias más traumáticas en la vida de quienes lo rodearon. Desesperación, angustia, incertidumbre, son algunos de los sentimientos que surgen en el círculo íntimo de aquel ser querido y conducen a pensar lo peor. Titulares como “SE FUE A LA ESCUELA Y NUNCA REGRESÓ”, “TOMÓ UN AUTOBÚS Y NO VOLVIERON A VERLO”, “SE LO TRAGÓ LA TIERRA”, ensombrecen a menudo los periódicos y más de uno se pregunta: “¿Qué sucedió?”. “Mi hijo, Jaime Otavalo, desapareció el 15 de agosto de 1985. Hasta ahora ninguna autoridad del Estado aclara las circunstancias en las que se produjo su desaparición (…) Ni siquiera han podido encontrar a los hermanos Restrepo. Los policías dijeron que los arrojaron a las aguas de la laguna de Yambo, pero ya buscaron y dicen que no hay nada. El Gobierno tiene la obligación de aclarar las desapariciones”, es el testimonio de Gloria Inés Infante, madre del referido ciudadano, del que no se tiene noticias desde hace más de veinte años. El dolor que sobreviene en la familia de quien desapareció súbitamente se intensifica conforme transcurren los días y no surgen pistas sobre su paradero. “Solo me queda suponer que lo mataron. Era de mal carácter y tenía muchos enemigos”, le escuché decir hace unos días en televisión a la esposa de un taxista que un día salió a trabajar y jamás retornó a su hogar. Con voz trémula, añadió: “Un vecino dice que ha visto su cadáver en el río”. Tomando el ejemplo anterior, encontrar los restos del victimado e identificarlos a través de pericias como la de su reconocimiento externo, el levantamiento del cuerpo y la práctica de la autopsia, son las formas más certeras y habituales de constatar el fallecimiento de quien no se tenía noticias. Sin duda, perder para siempre a un ser querido en circunstancias así no deja de ser trágico, pero al menos la existencia de restos reduce la angustia que tendría otra persona que no ha vuelto ver nada del desaparecido.
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Keywords
Desaparición forzada de personas, Personas desaparecidas, Homicidio, Derecho penal , Derecho procesal penal, Investigación criminal, Homicidio sin cadáver, Prueba pericial, Medicina legal
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