Impacto de la cirugía de hernia ventral en la funcionalidad y calidad de vida de los pacientes: comparación entre abordaje abierto y laparoscópico mediante el uso de cuestionario de Carolinas Comfort Scale en el Hospital General San Francisco durante el periodo 2021-2024
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Resumen
La hernia ventral se define como un defecto en la solución de continuidad de la pared abdominal, con o sin protrusión del contenido intraabdominal, clasificándose en primarias originadas en áreas de debilidad anatómica natural como la región umbilical, línea alba o localización lateral y secundarias o incisionales, que emergen en sitios previamente debilitados por una incisión quirúrgica. La incidencia de hernias incisionales tras laparotomía oscila entre el 10% y el 30%, reduciéndose al 3%–8% con abordajes laparoscópicos, diferencia que ha impulsado la adopción creciente de técnicas mínimamente invasivas. (Bhardwaj et al., 2024; Domínguez et al., 2021; Henriksen et al., 2025; Piedrahita et al., 2022; Sifuentes et al., 2018). Esta patología constituye un problema de salud pública de envergadura global, con aproximadamente 400.000 casos anuales en EE. UU y 300.000 en Europa y. (Piedrahita et al., 2022) En Ecuador, los datos del INEC 2023 registraron 3.284 egresos hospitalarios por esta causa, con predominio en mayores de 65 años (36%) y en el sexo femenino (64,8%), con una estancia hospitalaria promedio de 3 días. (INSTITUTO NACIONAL DE ESTADISTICA Y CENSOS, 2023) Para su descripción sistemática, la clasificación de la Sociedad Europea de la Hernia (EHS) constituye el estándar internacional, empleando los códigos: “M” (localización medial: M1–M5), “L” (localización lateral: L1–L4), “W” (tamaño del defecto: W1< 4 cm, W2 4–10 cm, W3> 10 cm) y “R” (recidiva: R0–R4) para las hernias incisionales, y considerando localización y tamaño (pequeña< 2 cm, mediana 2–4 cm, grande> 4 cm) para las primarias. (Armstrong, 2021; ASOCIACIÓN MEXICANA DE HERNIA, 2021; Bhardwaj et al., 2024; Muysoms et al., 2009). Desde el punto de vista fisiopatológico, una hernia incisional representa la manifestación clínica de una cicatrización miofascial inadecuada, sustentada en alteraciones del metabolismo del colágeno con una expresión anormal de colágeno tipos I y III, metaloproteinasas de matriz e inhibidores tisulares en estos pacientes, con superposición significativa con diabetes, obesidad y tabaquismo (Reilly et al., 2021; Thankam & Larsen, 2021), y Omar y colaboradores (2023) propusieron conceptualizarla como una enfermedad médica per se, con disfunción de fibroblastos y desorganización de la matriz extracelular como mecanismos centrales. (Omar et al., 2023) Las guías conjuntas de la EHS y la American Hernia Society cuantifican el riesgo de los principales factores: infección del sitio quirúrgico (OR 8,55), diabetes mellitus (OR 6,68), tabaquismo (OR 3,93), EPOC (HR 2,35), inmunosupresión (OR 2,5) y obesidad (HR 1,74). (Deerenberg et al., 2022) Desde el punto de vista morfométrico, identificaron tres dominios anatómicos evaluables por tomografía computarizada asociados a hernia incisional: ensanchamiento del complejo de rectos abdominales, aumento del volumen visceral y atrofia musculoesquelética abdominopélvica. (McAuliffe et al., 2022). El consenso Delphi de 2020 estandarizó diez planos quirúrgicos de colocación de malla protésica, desde el plano onlay hasta el intraperitoneal, siendo el retro muscular o sublay el de referencia con tasas de recurrencia de tan solo 5,8% en la técnica de Rives-Stoppa. (Den Hartog et al., 2022; Henriksen et al., 2025; Mazzola Poli de Figueiredo et al., 2023; Parker et al., 2020) Respecto al tipo de malla, Saiding (2023) describió tres categorías principales: sintéticas no absorbibles (polipropileno, poliéster, ePTFE), biológicas y biosintéticas absorbibles (P4HB) (Saiding et al., 2023). En lo referente a los abordajes quirúrgicos, ambas técnicas abierta y laparoscópica son seguras y eficaces con tasas de recurrencia similares en manos experimentadas (Martins et al., 2024), aunque el abordaje laparoscópico ofrece ventajas en menor dolor postoperatorio, menor tiempo de recuperación, menor infección de sitio quirúrgico y mejor resultado cosmético para hernias pequeñas a medianas, mientras que el abierto es preferible en defectos mayores de 10 cm o cuando se requieren técnicas de separación de componentes. (Al Sadairi et al., 2022; Henriksen et al., 2025; Love et al., 2021; Martins et al., 2024; Messer & Rosen, 2023) Las complicaciones de la reparación herniaria oscilan entre el 4% y el 48%, e incluyen infección, seroma, hematoma y recurrencia, siendo esta última la más frecuente a largo plazo con tasas de hasta el 10%–23% según los factores de riesgo del paciente. (Bhardwaj et al., 2024; Deerenberg et al., 2022; Heniford et al., 2018; Martins et al., 2024). Finalmente, la evaluación de la calidad de vida ha adquirido una importancia creciente como medida de resultado en cirugía herniaria. La Carolina Comfort Scale (CCS) es el instrumento más utilizado a nivel mundial, validado en más de 48 países, con 23 ítems que evalúan dolor, sensación de malla y limitación del movimiento en ocho actividades cotidianas, con puntuación de 0 (ausencia de síntomas) a 5 (síntomas incapacitantes) y puntaje total entre 0 y 115. (Heniford et al., 2018; Parseliunas et al., 2021; Piltcher et al., 2024) Estudios internacionales han demostrado mayor sensibilidad y especificidad de la CCS frente a instrumentos genéricos como el SF-36 para este contexto clínico (Heniford et al., 2018; Piltcher et al., 2024), y en América Latina, el único estudio de validación disponible corresponde a Piltcher-da-Silva et al. (2024), realizado en Brasil, evidenciando una brecha significativa que incluye al Ecuador y que justifica la necesidad de validación transcultural de este instrumento en la región. (Piltcher et al., 2024).






