El Ecuador, como país subdesarrollado, vive una realidad que apenas es un eco de los movimientos del centro dinámico de la economía mundial, vive en un ambiente heterodiseñado y no proyectado por él mismo. Para las naciones desarrolladas, la periferia ofrece mano de obra barata, con poca o sin organización sindical, es un paraíso para la contaminación debido a la escasa consciencia de conservación ambiental de sus habitantes, además de ofrecer materia prima a bajo costo. Cuando una sociedad inicia el camino hacia la industrialización, tarde o temprano la necesidad del diseño se hace sentir y, en el caso de Ecuador, el rezago industrial pareciera ser la razón estructural del no desarrollo de esta disciplina