La presente investigación parte de un acercamiento al espacio donde habita una mujer de 86 años de edad – Enma, mi abuela; más específicamente, parte de mis observaciones personales de cómo ella se relaciona con los objetos que dotan de sentido a sus rituales o acciones cotidianas, que producen una serie de saberes a través de formas de vida heterogéneas que se mezclan con las establecidas desde un poder cultural central, predominantemente patriarcal.