Armijos Moya, Ekaterina De LourdesCamacho Pinos Camila Alejandra2026-05-062026-05-06202615813https://repositorio.puce.edu.ec/handle/123456789/48772Reconfigurar/abrir fachadas, generar accesos visibles y derribar las barreras que aíslan el espacio público es imaginar un entorno donde las calles invitan a recorrerlas y los edificios se integren con la vida que ocurre a su alrededor. Tal como señala Jacobs (1961), “la vitalidad de la ciudad depende de calles activas, con mezcla de usos y transparencia hacia el exterior”. En este sentido, el Coliseo y el Mercado deberían convertirse en espacios permeables, donde el tránsito peatonal fluya sin interrupciones, las actividades se entrelazan y el interior dialogue constantemente con el exterior, recuperando así la energía colectiva que da sentido al habitar urbano. La intervención en el Coliseo Julio César Hidalgo y el Mercado Central es necesaria porque responde a problemas que no son solo arquitectónicos, sino también sociales y urbanos. El deterioro físico, la pérdida de actividades y la falta de integración con el entorno han hecho que estos dos espacios ya no cumplan el rol de encuentro que alguna vez tuvieron. Recuperarlos significa reactivar dinámicas barriales, mejorar la seguridad y ofrecer nuevos usos que respondan a lo que hoy necesita la ciudad. En lo arquitectónico, proponer un crecimiento en altura y actualizar los programas busca no solo ampliar la capacidad, sino también diversificar actividades. De acuerdo con Muxí (2018), “el diseño urbano debe entenderse desde una ética del cuidado, donde los espacios se piensen para la vida cotidiana y no únicamente desde la lógica productiva”. Incorporar usos deportivos, gastronómicos, culturales o comunitarios responde justamente a esa visión: crear lugares accesibles, colectivos y con sentido de pertenencia.esEspacios públicosFachadas UrbanasArquitectura mixtaMercado Central QuitoPatrimonio en acción Coliseo Julio César Hidalgo y Mercado CentralThesis