Tapia Jácome, José Luis25/06/202425/06/2024202113686https://repositorio.puce.edu.ec/handle/123456789/43719Como cristianos estamos llamados a no elegir el camino de la violencia porque conduce a la autodestrucción. El presente trabajo se centra en la contraposición “paz y violencia”, fenómeno siempre actual; Jesús trabaja por la paz, pero desde la subversión profética, los medios que utiliza son iluminadores del objetivo que queremos alcanzar en este camino, como propuesta para construir una comunidad incluyente y pacífica. La reflexión sobre la respuesta del cristiano a la violencia.Frente a una realidad de violencia, el objetivo es la paz, ciertamente no podemos lograr la paz con métodos violentos; Si se abraza la No-violencia, podremos progresar en la construcción de un mundo más justo, igualitario, humano y pacífico. ¿Será éste el mundo que propuso Jesucristo?El tema que recorre alrededor de este trabajo se lo podría definir como “construcción de paz” en medio de una sociedad que vive en la violencia. Es necesario un proceso de reflexión profunda ayudados por la Palabra de Dios, una historia de transformación, pueblos golpeados y pueblos restaurados, como eje fundamental para esta propuesta de reflexión por la No-violencia.Abordar este tema es conflictivo, debido a la polarización de los procesos que viven las comunidades. La sociedad humana necesita que haya paz, para progresar en su camino. El problema no está en el qué, sino en el cómo, es decir, cuál es la ruta para construir la paz. Intentamos abordar este tema respondiendo a una pregunta: ¿Qué piensa Jesús ante la violencia? ¿cuál es el camino que nos muestra Jesús para la construcción de paz?La aportación novedosa de Jesús es el Reino de Dios, que hace presente el poder de Dios en la humanidad, para transformar la sociedad. Este Reino, que Jesús anuncia y trae, es un Reino de paz; pero, sin embargo, en Lc 12, 31 Jesús dice que no ha venido a traer la paz sino división. Esta confrontación entre la división y la paz aparece en Lc 6, 27-28, cuando presenta Jesús el programa de este Reino en cuatro verbos: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los maltratan.Jesús enseña que sus discípulos deben hacer el bien a todos, incluso a los enemigos y a los que les agreden y persiguen, imitando a Dios “que es bondadoso con los ingratos y con los malos” (Lc 6,35).esTeología bíblicaBibliaViolenciaConsolidación de la pazMisericordiaReconciliaciónNo violenciaEl aporte teológico de la misericordia en clave de reconciliación frente al ambiente de violencia en Latacunga